|
|
||
El aceite de petróleo blanco se aparenta al kerosén que conocemos también bajo el nombre de petróleo lampante. A partir del 8 de julio de 1817, los ensayos de Claude se precisan como lo deja entender Nicéphore : « Si logras, en efecto inyectar el aceite de P. con fuerza para que la vaporización se haga instantáneamente, esta fuera de duda, mi querido amigo, que obtendrás el resultado mas satisfactorio. » Es sin duda el sistema de inyección de nafta, tal como lo conocemos en nuestros motores actuales, que Claude esta inventando y poniendo a punto. Los hermanos Niépce, son en efecto, reconocidos actualmente, como los inventores del principio de inyección de nafta. Descubrimiento de la inyección. Los ensayos son prometedores. El 16 de julio, Nicéforo escribe : « acabas de verificar nuevamente, mi querido amigo, que el licopodio, la sustancia completa eminentemente más inflamable, produce sin embargo menos llama que una cantidad dada de aceite de P. reducida en vapor ». Nicéforo hace varias tentativas. Vaporiza la nafta calentando al rojo el cuello del tubo por el cual ésta se desagota, pero los resultados son de difícil reproducción. Trata entonces una nueva técnica para obtener el fraccionado del aceite como ocurre con el polvo de licopodio durante la inflamación. Se procura primero de un tubo de una veintena de centímetros de largo y de siete milímetros de diámetro. Lo llena de agua hasta una altura de alrededor 3 centímetros, y luego, llevándolo a su boca, sopla violentamente. El agua sale del tubo en forma de chorro constituido por finas gotitas, bien fraccionado, como si se tratase de un polvo. Mejora ese resultado aplastando el tubo del agujero de salida en forma de un « bisel bastante corto » recordando a una « lengüeta de oboe ». Repite a continuación la experiencia reemplazando el agua por alcohol y agregando al orificio de salida una mecha encendida, destinada a inflamar las gotitas del líquido. Logra el éxito : « el alcohol se inflama detonando como el licopodio », Niépce va a contar. Nicéphore acaba de descubrir que debe inflamarse el líquido en frío y no antes. Es allí que la mezcla de aire y de minúsculas gotitas de líquido inflamable se volvía explosiva. Faltaba solamente experimentar el aceite de petróleo blanco. Nicéphore hizo fabricar un tubo de nueve milímetros de diámetro y acodado en ángulo recto, para no tener que utilizar más la lengua a guisa de sopapa. La parte por la cual debía soplar medía alrededor sesenta y seis centímetros y aquella por donde debía escaparse el aceite era de alrededor treinta y tres centímetros. La salida estaba aplastada como en la experiencia anterior. El éxito fue total : « La llama, dada la pequeña cantidad de aceite empleada es enorme ; es vivaz, instantánea, y detona como el licopodio », cuenta Nicéphore y agrega : « los resultados que acabo de obtener reanimaron mi coraje y me satisficieron plenamente ». Cuanto mas ínfima era la cantidad de petróleo utilizada, mas poderosa era la explosión. Todo se juntaba : rendimiento y economía. Interrumpió todos los ensayos, tan convencido estaba del rendimiento de ese combustible. La opinión de S. Carnot. Algunos años mas tarde, en 1821, Sadi Carnot (1796-1832), hijo de Lazare Carnot (1753-1823), redactará una obra titulada Reflexiones sobre la potencia motriz del fuego y sobre las máquinas propias a desarrollar esta potencia, en la cual hará un comentario sobre el motor de los hermanos Niépce : « Entre las primeras tentativas hechas para desarrollar la potencia motriz del fuego por el intermedio del aire atmosférico, deben distinguirse la de los Sres. Niépce, que tuvieron lugar en Francia hace varios años, por medio de un aparato llamado pireoloforo por los inventores. En esto consistía mas o menos este aparato : se trataba de un cilindro, munido de un pistón, por donde el aire atmosférico era introducido en su densidad ordinaria. Se le proyectaba una materia muy combustible, reducida a un estado tenue, y que se quedaba un momento suspendida en el aire, para prendérsele fuego después. La inflamación producía mas o menos el mismo efecto que si el fluido elástico hubiera sido una mezcla de aire y de gas combustible, de aire y de hidrógeno carbonado, por ejemplo ; había allí una especie de explosión y de una dilatación súbita del fluido elástico, dilatación que se ponía a provecho haciéndola actuar completa contra el pistón. Este tomaba un movimiento de amplitud cualquiera y la potencia motriz se encontraba realizada de esta manera. Nada impedía a continuación de renovar el aire y de recomenzar una operación semejante a la primera. « Esta máquina, muy ingeniosa e interesante, sobre todo por la novedad de su principio, pecaba en un punto capital. La materia usada como combustible (se trataba de polvo de licopodio, empleada para producir llamas en nuestros teatros) era muy cara para que toda la ventaja desapareciese por esta causa ; y lamentablemente era difícil de emplear un combustible a precio moderado, porque hacía falta un cuerpo con un polvo muy fino, cuya inflamación estuviese presta, fuese fácil de propagar y que dejase poco o nada de cenizas. » Sadi Carnot se acantona sobre la primera patente y parece ignorar los trabajos posteriores de los hermanos Niépce con el aceite de petróleo blanco. |
||||
|
|
||||