1. La Litofotografía de Barreswill, Davanne, Lemercier et Lerebours

Después de Nicéphore Niépce, la segunda aplicación del betún de Judea al fotograbado data del 3 de julio de 1852, cuando MM. Barreswill, Davanne, Lemercier et Lerebours sacaron una patente que consistía “en la aplicación de la fotografía a la litografía, y por extensión, a la zincografía y mismo al grabado”.

Este procedimiento es bastante próximo de los primeros trabajos de Niépce en 1824. Sin embargo, el betún en polvo es disuelto en éter en una solución mas diluida que en el caso de Niépce. La capa desparramada sobre la piedra es así extremadamente fina y por la presencia del grano de la piedra no se forma “no exactamente un barniz, sino lo que los grabadores llaman el grano; observando la piedra con una lupa, se constata que esta capa presenta sobre toda la superficie una especie de fisura regular y surcos donde la piedra es puesta al descubierto”.

El perfil de la capa alrededor del grano se ve en este esquema :





Cuando la exposición se produce bajo un negativo, este cuanto más transparente es, mas el betún recibe la luz y más se endurece en profundidad. Alrededor de cada grano, la zona del betún vuelta indisoluble será tanto mas importante en la medida en que lo sea la intensidad de la luz, y en el momento de la depuración, la zona del betún que será disuelta en el hueco entre los granos será por esa razón mas débil. Las altas luces se traducen por puntos de betún de tamaño mas importante que en los lugares de las sombras.

Grabando la piedra al ácido alrededor de esos puntos, que serán luego limpiados del betún, se obtiene puntos de gran tamaño para las altas luces del negativo, es decir los negros del original. Estos últimos recibirán en su superficie, la tinta de imprenta, que será transferida bajo la prensa, sobre el papel, dando una tinta mucho mas oscura que la proveniente de las zonas compuestas por puntos de tamaño pequeño.

L.P. Clerc afirma en 1947 que ese procedimiento “ha sido practicado hasta una época reciente en diferentes talleres de cromolitografía”. La originalidad de esta técnica es la de operar no con un barniz sino con una capa mate y discontinua formada con granos minúsculos y muy apretados. De esta manera, es posible reproducir los tonos continuos por medio de una granulación muy fina que autoriza luego el reporte correcto de la tinta.