4. Edouard Denis Baldus (ca. 1813-1890)

Por medio de su procedimiento, Baldus realizaba primero una imagen al betún de Judea sobre cobre, según el principio clásico, a partir de una copia positiva que se traduce en negativo sobre el metal (a).





El dibujo, nos dice L. Figuier en 1869, está formado de un velo tan delicado y delgado que no tardaría en desaparecer en parte durante la permanencia de la placa en el seno del líquido. Para darle la solidez y la resistencia convenientes, se lo abandona durante dos días a la acción de la luz difusa”.
Baldus colocaba luego la placa en el baño electrolítico de una pila y según conectara la placa al polo negativo o al polo positivo, podía obtener una reproducción en relieve gracias a un depósito de cobre (b), o un grabado en hueco por el ataque de la placa (c).

Podía entonces obtener un grabado al agua fuerte, por la copia en dulce, o un grabado de cobre tipográfico pudiendo ser incluida directamente en las placas de imprenta.



La tipografía necesita tener para las ilustraciones, grabados en relieve análogos a los caracteres de la imprenta y no grabados en hueco. De esta manera, el texto y las ilustraciones pueden ser simultáneamente entintados y prensados sobre el papel, lo que no permitirían los grabados en hueco, que son siempre prensados “fuera del texto”.

Pareciera que el procedimiento de Baldus haya sido aplicado únicamente a la reproducción del dibujo al trazo como lo muestran los ejemplos publicados por Figuier en 1869. Este último escribió, en 1889: “El agente químico al cual Nicéphore Niépce acudía era el betún de Judea.
Ahora bien, es precisamente el betún de Judea el que sirve hoy de materia sensible para producir clichés en relieve por medio de procedimientos fotográficos”.








5. La invención de la trama: Talbot, Bertchold, Egloffstein.

Uno de los progresos decisivos en fotograbado fue la interposición de tramas para descomponer las zonas continuas en redes de puntos, permitiendo estabilizar la tinta y de reportarla de manera constante sobre el papel. Desde 1853, el inglés Talbot describía la utilización “de un velo de crespón o de gasa negra” ubicada entre la placa fotosensible y la imagen por reproducir, a fin de descomponer el grabado en una multitud de cuadrados minúsculos. En 1859, Bertchold exponía sus negativos sobre una placa de metal recubierta de betún de Judea y luego procedía a una segunda exposición de la placa, pero esta vez a través de un vidrio sobre el cual había trazado una red de finas líneas paralelas, y luego una tercera exposición, siempre bajo el mismo vidrio al cual le había hecho hacer una rotación. Luego de la depuración del betún, obtenía una imagen compuesta de cuadrados, rombos etc.… En 1861, el barón F.W. von Egloffstein aplicó el procedimiento de Berchtold en el establecimiento heliográfico que había creado en Filadelfia. Estuvo encargado de grabar las “Bank-notes” del gobierno federal.

Con respecto a la realización de billetes por medio de procedimientos heliográficos, Vogel escribía en 1833 a propósito de las placas grabadas por Niépce: “se encontraron en la herencia de Niépce esas placas que el nombraba heliografías y que el mostraba a sus amigos en 1826”. Ese procedimiento perfeccionado es empleado hoy para la impresión del papel moneda. Se trata en este caso de obtener un número de placas absolutamente idénticas, para evitar la falsificación de billetes. Muchas personas guardan –sin sospecharlo- grabados heliográficos en sus billeteras.